Juan Carlos Avalos

Tu sueño, tu triunfo!

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Santiago por quinta vez

Martes 17 de Mayo y tal como planeamos, hoy salimos de Melide donde hemos descansado en una digna Pensión Orois.

A diferencia de otros días necesitábamos algún detalle a tener en cuenta al tratarse de la ultima etapa. El día amanece lluvioso y tenemos varias incertidumbres, primero los 60 km que separan Melide de Santiago con los sube baja que el camino brinda en Galicia.

A parte de los posibles problemas que pudiéramos tener, mecanicos, meteorológicos, etc, tenemos que llegar a devolver las bicicletas antes de las 13 h, las maletas dudamos que lleguen antes por tanto hemos de llevar encima todos los materiales que nos dejaron en el alquiler de la bicicleta, cámaras, cargadores, candado y lo mas novedoso, dado que suponemos llegar antes que las maletas, queremos ducharnos por lo que hemos de llevar ropa y calzado a bordo y previsión de lluvia del 90%

Comenzamos a buen ritmo desde Melide pero rápido vemos la cantidad de peregrinos que hay y el riesgo de llevarse alguno puesto es grande. Suerte que el 90% se lo toman bien con una simple sonrisa y un Buen Caminouu.

A mitad de etapa pasa lo que imaginábamos, aguacero que nos empapa y nos acompaña los 40 últimos km de nuestra aventura.

Apretamos y a las 12:00 hacemos entrada a la catedral para acto seguido ir a devolver las bicicletas. Trato exquisito de la empresa.

Salimos del local para ir a ducharnos al Hostal Blanco, son las 13 h las maletas no han llegado pero agradecemos 1000 una buena ducha y quitarnos la empapada ropa de ciclista.

No queda otra que esperar las maletas que vamos siguiendo y vemos que estan a 1 h de llegar. Hay hambre y en el local de al lado encontramos un restaurante donde nos deleitan con unas Hamburguesas deliciosas.

Sigue lloviendo, postre y café que las maletas están aquí ya. Tenemos tren de regreso Santiago-Ourense a las 15:40 y 20 min andando con maletas por lo que decidimos cojer ub taxi.

Empieza la aventura de regresar a casa con la combinación de trenes, el primero ya viene con 20 min de retraso, la cosa pinta mal pues hay que llegar a Chamartín y hacer un transbordo para Atocha que si no conoces difícilmente se hace en 40 min.

El retraso del tren no mejora y hay riesgo real de que pierda el Avlo de las 19:30. El riesgo de perderlo unido a que en el Avlo me van a hacer pagar 30€ por exceso de dimensiones de equipaje hace que me decida a coger un Ave 1/2 h después para ir mas tranquilo, ademas llega antes por ser directo.

Llegamos a Chamartin y Diego me conduce al anden del cercanias que lleva a Atocha, gracias a que todo ha sido rodado, en 30 min tenia el transbordo hecho, hubiera llegado ademas al Avlo pues sale con retraso, no asi el AVE de las 20 en el que estoy escribiendo esta crónica.

En fin, otro año mas de disfrute, patrocinado por Irene que me carga pilas para una temporada y en esta ocasión acompañado de Diego. Lo que empezó con una llamada, según él de pardillo por mi parte un 19 de mayo de 2018, pasado mañana hará 4 años, ha acabado en una amistad especial, siempre he pensado que habíamos conectado muy bien y como no podía ser de otra manera ha terminado en un camino donde hemos planeado, pedaleado, reído y disfrutado a tope. Solo puedo decirte Gracias Diego por ser parte de mis amigos y hacer todo tan fácil.

Repetiremos

Triacastela to Melide

Nos hemos levantado pensando que la experiencia de ayer donde pudimos comprobar que el servicio de maletas está pensado para los Peregrinos, puede trastocar alguna situación a quien va en bicicleta. Es por ello que hemos preparado la maleta tranquilamente pasadas las 9 y nos hemos ido a desayunar al Complexo Xacobeo donde cenamos ayer.

Lo de la Napolitana y el café ha tenido tema de conversación pero nos ha ayudado a que hemos salido a las 10h con toda la parsimonia.

La noche de ayer estuvimos analizando la etapa y los desniveles por aquello de no cometer errores de cálculo de la batería.

Nada más empezar como habíamos elegido, comenzamos a subir directos a San Xil. El empedrado de la pista es digno del Cebreiro en algunos tramos. No obstante lo pasamos rápidamente y llegamos al Km 5, si si 5. Nos quedan 75 y hemos consumido de los 450 m de desnivel de los 1700 de la etapa.

Elegimos San Xil

En nada nos vemos en Sarria y me da la impresión que la variante de San Xil a pesar de tener más desnivel es más bonita y fácil que por Samos, que si no hay que la imperiosa necesidad de visitar su Monasterio, es mejor ir por San Xil.

A modo de curiosidad, decir que en Sarria vemos una pareja de bicigrinos en e-bike arrastrando sus monturas, todo apunta a que han hecho el mismo recorrido que nosotros desde Triacastela pero abusando de batería y la han fundido en 19 km. Aviso a navegantes… precaución.

Por suerte el tiempo acompaña que no así el sol y con chubasquero de prevencion vamos avanzando.

Constantes sube y baja nos ayudan a ir pasando el día, alguna bajada para disfrutar pero con algún susto por esquivar a los peregrinos que poca culpa tienen al no escuchar a las bicicletas.

Vamos avanzando y llegamos a Portomarin, la etapa está siendo la más atractiva de las 4 anteriores por paisaje y por las divertidas bajadas entre bosques.

Cuando llegamos al km 50, vemos la necesidad de un refrigerio a modo de Clara de fresca cerveza.

Arrancamos de nuevo en busca de los 30 restantes, constantes sube-baja divertidos nos llevan a Palas de Rey, comienzan tramos de empedradas bajadas que merman nuestras capacidades de mantener firme brazos y cuello. La rígida no es la mejor elección para esta zona.

Finalmente llegamos a Melide, pasando por el puente donde nos remojamos el año pasado con el Bull.

Melide para mi, cuna del Pulpo donde nos dan de merendar unas raciones acompañadas de cachelos y pimientos de padrón, regadas con Albariño.

Paseos por Melide impiden que la crónica salga adelanta hasta este momento. Sin casi las 2 AM y por lo menos tenemos la intendencia de mañana preparada.

Mañana última etapa Melide – Santiago de 55 km. De nuevo a la Plaza del Obradoiro con alguna incógnita que esperamos poder subsanar.

Bye

Cebreiro eléctrico

Tercer día de aventura, hemos salido de Molinaseca donde ayer pasaron cosas curiosas.

El Restaurante Donde Maria que tan buen recuerdo teníamos había quedado en un triste bar de copas y hablando con el chico (Juanjo) nos confirmaba que su madre ya estaba jubilada por ello no había cocina. No obstante paseando por la tarde paramos a hacer una cerveza y muy amablemente nos puso unos pinchos, pero la sorpresa fue cuando pasada media hora vino con un plato de Pulpo que a saber de donde lo sacó o al gato que mató, pero nos dejó flipando.

Acabamos la noche en el restaurante As Meigas donde a medio día habíamos comido y estuvimos cenando mientras los rayos y la lluvia caía encima de la carpa.

A las 23h nos fuimos al Hotel y ahí nos esperaba Gabriel de brazos cruzados, no veas como baja y sube las bicicletas. Se trata de un director deportivo de la Moraleja que covid lo ha puesto en camino y actualmente es el Mati el Cabrón del siglo XXI, lastima que le falta mucho conocimiento y algo de chispa para parecerse a Matías.

Buenas risas nos pegamos con él cuando nos explicaba todos los pinchazos que ha tenido hasta encontrar el oficio de posadero, el parecido con Luis Zahera era curuiso.

Hoy por la mañana nos hemos vestido de largo, por suerte vemos que podemos salir secos, tenemos 85 km de etapa con el Cebreiro en medio a los 50 km.

Los 50km primeros los hemos hecho sin asistencia por miedo a lo que iba a venir y con la duda de la decisión a tomar al llegar al cruce de Las Herrerias que permite elegir camino de andantes o variante ciclable por asfalto. El ritmo ha sido bastante alto.

Plaza del Reloj de Ponferrada

Al llegar a la bifurcación, nos hemos venido arriba y dado que las nubes no hacían acto de presencia nos quitamos chubasqueros y optamos por camino rústico.

Que manera de disfrutar subiendo, hemos volado hasta el Cebreiro como nunca lo había hecho. Peeeeeero, el abusar ha hecho que la batería diga basta. Diego que ha sido más conservador no ha sido tan drástico pero en mi caso ha muerto antes de llegar al Alto de Sant Roque y al Maldito Poio.

Galicia

Arrastrando los kg de más hemos alcanzado el desnivel total y acompañados de chuzos de punta y viento en contra hemos descendido a Triacastela donde estamos escribiendo la crónica a la espera de las maletas que al ser 4 etapas de peregrinos no han podido garantizar la llegada antes de las 14h.

Hotel Iberik

Astorga – Molinaseca 2022

Poco me apetecía comer ayer al llegar a destino y una triste ensalada no fue suficiente para pasar la tarde, incluso pensaba que algo me estaba rondando pues las sensaciones no eran buenas del todo.

Por si acaso nos fuimos a una farmacia en busca de Paracetamol que finalmente no hizo falta tras cenar una buena tostada de jamón.

Así que después de cenar nos fuimos ya con mejor cuerpo al Hotel Gaudí a preparar la etapa de hoy entre Astorga y Molinaseca.

Las previsiones no eran buenas y si bien parecía que amanecería sin precipitaciones, todo indicaba que llovería a las 11 en la zona del final de etapa.

Los 45 km que separan los dos puntos quedan divididos en la ascensión a la Cruz de Ferro para acabar con un rápido descenso hasta Molinaseca.

Así que pensamos que lo mejor sería aprovechar para salir pronto y sin miramientos para aprovechar la bonanza matutina de climatología. A las 9 tras hacer un café con croisaant arrancamos.

El inicio de la etapa al salir de Astorga es constante subida sin mucho desnivel pero unido a la gran cantidad de peregrinos dado que hemos salido más temprano de lo habitual, nos obliga a ir sorteando gente.

Aprovechamos la ventaja del empuje eléctrico que si bien corta a 25 km/h, intentamos ir a ritmos superiores siempre que podemos. Volamos hasta Rabanal del Canino donde el desnivel y las piedras nos llevan a la Cruz de Ferro.

Suerte hemos tenido de no pinchar con tanto canto afilado dada la velocidad que llevábamos que apenas permitía elegir la trazada mientras esquivábamos peregrinos.

Sorprendentemente el tiempo nos ha acompañado si bien el sol no aparecía y hemos llegado a la Cruz. Foto de rigor y dadás las previsiones de agua a las 11 nos hemos lanzado locamente para llegar sin catar el agua.

Al llegar a Manjarin hemos intentado parar a hablar con Tomas el Templario pero nos hemos tenido que confirmar con su becario que tiene allí, nos ha enseñado las placas solares que Amazon les ha traído con las que abastecen las mínimas necesidades.

Casi dejándolo con la palabra en la boca hemos arrancado los 15 últimos km con puntas de 80km/h que solo las ha frenado algún coche delante y los goterones que prometía la previsión.

A las 11 h teníamos la faena hecha y vergüenza nos daba llegar al hotel antes que las maletas. Pasamos por la puerta del The Way Hostel y Diego propone seguir 15 km hasta Ponferrada dada la premura y así hacemos sabiendo que nos arriesgamos a que el agua nos dé de lleno.

Por suerte libramos y nos presentamos en la plaza del Reloj y los aledaños del Castillo de los templarios donde hacemos un café y regresamos a Molinaseca. Son las 12 h y estamos haciendo el Check-in. Ducha y directos al Restaurante Donde Maria recordando al Bull comiendo su Chuletón y el pulpo que ya hemos catado otras veces.

Se nos viene el mito abajo cuando el chico que nos atiende nos dice que no chuletón ni pulpo, que Maria su madre se ha jubilado y él no se habla con los pulpos, por suerte nos da idea de ir a Las Meigas que nos atienden fenomenal con un Risotto y escalope delicioso. Postre y café.

Piscinas naturales de Molinaseca

Por cierto, el hotel perfecto pero ya no disponen del parking para bicicletas y las has de bajar al sótano de la cocina, la cara del jefe mirando como manchas la pared no tiene precio. Para la próxima vez le traemos unos Redoxones para que espabile porque parecía que estaba en AM y nosotros en FM. Si está el Bull le da una hostia para que despierte.

Puente Romano de Molinaseca

Mañana nos toca llegar a Triacastela, ya en Galicia y con el ascenso al Cebreiro. El tiempo dice agua todo el día así que los 85 km pueden ser molto longos.

Veremos

Leon – Astorga 2022

Después de una noche por los típicos bares del barrio Húmedo de León nos vamos a descansar pasada la media noche para iniciar la aventura hoy hasta Astorga.

Sabemos que el recorrido nos es favorable en todos los sentidos, 55 km escasos y 400 m de desnivel unido a que llevamos las alquiladas Kross eléctricas nos permite tomarnos las cosas con calma por la mañana.

Lo peor de la mañana es el compromiso con la empresa de equipajes de tener que dejar las maletas a las 8 am en la recepción del hotel.

Una vez dejamos maleta preparada, subimos a hacer un poco de tiempo a la habitación para pasadas las 10:30 ir a desayunar.

Así las cosas son casi las 11 de la mañana que empezamos a pedalear, el día acompaña y todo apunta a que vamos a tener de compañero el sol.

Los primeros km son aburridos de tantos semáforos y tener que sortear coches. Normal de toda ciudad.

Al llegar a Virgen del Camino, llevamos 10 km y tomamos la variante que lleva su nombre. Nos damos cuenta que el terreno es tan favorable que desconectamos totalmente el motor y podemos rodar fácil a ritmo rápido, nos vemos en Astorga antes de lo esperado con lo que nos permitimos parar a hacer fotos donde apetece.

Diego se resiste a activar el motorcico y cada km que pasa más autonomía lleva en la bicicleta, yo de vez en cuanto le meto un apretón.

Casi sin querer nos vemos a 10 km de Astorga pero nuestro afán de no pisar el asfalto nos lleva a dar una vuelta de más antes de llegar a meta

Al final 57 km son las 14:00 y estamos en el Hotel Gaudí, guardamos bicicletas en parking y nos vamos a comer algo que si bien no nos lo hemos ganado, nos lo merecemos.

Paseo por los alrededores y a la habitación a escribir esta crónica haciendo tiempo para picar algo vespertino.

Hemos estado hablando de la idea de mañana, hay previsión de lluvia así que en función de cómo amanezca, saldremos antes o después y a un ritmo o otro para llegar a Molinaseca tras haber subido la mítica Cruz de Hierro.

Mañana más

Sorry for inconvenience, la caché no ha ayudado.

Comenzamos

Llegó el momento esperado y tal como habíamos planeado salimos en tren desde Arenys para embarcar en el Avlo que nos lleva a Atocha.

La planificación es encontrar a Diego en Chamartin, tengo que hacer un transbordo entre las dos estaciones.

La distancia a recorrer con cercanías es de 13 min y disponemos de una hora y 23 minutos para hacerlo. Fácil no???

Así me sentía entre tanta gente y tantos carteles, cercanías, metro, larga distancia, todo es nuevo.

Dudas si tienes que salir al exterior y te dejas llevar por la corriente de gente que no para de adelantarte, pasarelas automáticas y sin darte cuenta llevas 20 minutos desde que has llegado a Atocha y no sabes dónde está ese tren que te ha de llevar a Chamartin. El único que faltaba era el guardia de Paco Martínez Soria que me guiara.

Por fin consigo cruzar por el exterior entre 1500 taxis que te llevan a las instalaciones más antiguas de Atocha acristalada donde he de descender 2 plantas y por fin ver el cartel con la C de cercanías. Entre medio se escuchan vía whatsapp las risas de Diego y Rocio que me esperan intentando darme indicaciones.

A las 13:40 consigo subirme a un tren que dice llegar tras 13 min a Chamartin, es decir llevo 20 min que no contaba perdidos.

A las 14 h nos encontramos con Diego, Rocio y Kilian que ha venido a despedirnos.

Sin pausa vamos a avituallarnos y nos subimos a las 14:40 en el AVE que nos lleva a Leon

El viaje es rápido de 2 h y de camino recibimos mensaje del Hotel indicando que las bicicletas están a buen recaudo, montadas y esperándonos

Llegamos a Leon y tras 15 min andando nos presentamos en el Petit Leon para hacer el check-in.

Las bicicletas las ajústanos y las probamos media hora por los alrededores, están perfectas y pinta que nos van a dar más de una alegría.

Volvemos al hotel y nos dirigimos al Barrio Húmedo a hacer unas tapinas para terminar descansando en el hotel.

Mañana primera toma de contacto hasta Astorga. Sin prisas quitando que hemos de dejar las maletas a las 8:00 en recepción bajaremos a desayunar con la calma para arrancar pasadas las 10.

Nueva perspectiva 2022

Hace 12 años, en el 2010 hice mi primer camino a Santiago en bicicleta, en aquella ocasión movido e impulsado por José Ramón. Se trató de conseguir la compostelana desde León con una modalidad que ellos llamaban «con asistencia», una furgoneta nos acompañaba y portaba los bultos entre etapas.

La gracia era aprovechar un dia festivo en Galicia (el dia de las letras gallegas) para hacer la aventura en 3 dias.

Cierto es que para ser el primer camino, ya empecé a ver lo que es IR POR EL CAMINO en vez de HACER EL CAMINO. De todas formas disfruté de tal forma que hoy en el 2022 ya estoy planificando el que será mi sexta llegada si no hay problemas a la plaza del Obradoiro.

Para este 2022, lo planificado es hacerlo en 5 etapas, mucho más descansado y entiendo que disfrutando del camino de forma diferente. No sin ello con alguna trampa a parte de posibles inclemencias del tiempo que siempre sorprenden.

Las cinco etapas están planificadas de menos a más con una última que esperamos sea de relax.

La primera etapa entre León y Astorga, con 54 km, a parte de permitirnos pecnoctar por primera vez en Astorga, ha de ser de toma de contacto sin grandes desniveles y preparándonos para la segunda que acabará en Molinaseca tras descender la Cruz de Ferro. En este caso habremos invertido otros 45 km que ayudarán a preparar la tercera o etapa reina.

Se trata del ascenso al Cebreiro saliendo de Molinaseca y acabando en Triacastela que ya conocemos. Serán 84 km de los cuales los primeros 50 son llanos pero en ese momento llegando a las Herrerias empezarán las hostilidades del ascenso al Cebreiro y con él la entrada en Galicia.

Una vez coronado el Cebreiro, ya veremos si por pista o asfalto, quedará el sorprendente Poio que nos rematará antes del descenso a Triacastela.

El cuarto día nos desplazaremos desde Triacastela hasta Melide, estamos en Galicia y la zona rompepiernas ha llegado. De nuevo serán 81 km que meteremos a las patas antes de merecernos el Pulpo en Melide.

Para el último día tenemos el clásico Melide – Santiago que ya hicimos el año pasado cuando mezclamos el Camino del Norte. Serán 55 km que esperemos disfrutar con la llegada a la plaza del Obradoiro.

Este es el plan y veremos las aventuras que nos depara.

Hemos planificado un acceso al punto de partida en AVE y por primera vez un regreso a casa de la misma forma con el tren de Alta velocidad.

Ahhh se me olvidaba. Este camino iré electrificado. La tecnología ha hecho posible que se pueda planificar una aventura que años atrás veía inviable. Veremos que tal se nos da.

Melide – Santiago: Final Stage

Pon una charca de más de 20 cm de agua y ya la tienes liada. Además si le añades un malentendido te puedes liar la tarde y en un abrir y cerrar de ojos te ves a las diez de la noche bañándote en el río con el Bull.

Hacer el camino es pasar por Melide, ir a Melide tiene asegurado el baño y tanto que hablan del Pulpo, ayer lo probamos y los cuatro afirmamos que está mejor que en Ponferrada.

Centrándonos en la etapa de hoy, es la primera vez que acabamos el camino con una etapa de 57 km escasos pero llega bien. 

La ventaja es la tranquilidad que te da el saber que no has de sufrir por llegar e ir al aeropuerto y la posibilidad de salir con la calma. En nuestro caso hoy salíamos a las 10.45 h con sol y de corto.

A los 5 km hemos llegado al sitio de peregrinación de Melide conde a falta de japonesa este año, Jose se ha dado su primer baño

Los km han ido cayendo rápido hasta llegar a Ribadiso donde hace 3 años hizo lo mismo, esta vez con limpieza de la Scott incluida.

Hemos reemprendido la marcha con pausa de refrigerio a 25 km.

Ya sin descanso hasta el Monte de Gozo donde este año hemos apreciado que la escultura ha desaparecido dejando una loma más digna como su nombre indica y que permite ver las torres de la catedral al fondo. 

Charla con bicigrinos en el sitio y para abajo donde inmortalizamos el momento.

A partir de ahí nos hemos apresurado a ir a la consigna de ls maletas, ducha y a empaquetar bicicleta en Correos. 

Con todos los deberes hechos a las 16:30 increíblemente hemos encontrado en una ciudad vacía de gente un restaurante donde nos hemos puesto como merecíamos para rematar la estancia.

Para hacer tiempo mientras nos trasladamos al aeropuerto, hemos aprovechado para descansar y visitar la Catedral entrando por la Puerta Santa.

Ya en el aeropuerto no puedo cerrar estos capítulos de las crónicas agradeciéndote Irene como siempre que todo esto pueda ser posible. 

Ya sabes que el próximo té toca a ti. Charly’s Charter a tu disposición

Te quiero

Lugo – Melide: Diversión al sol

Amanecía algo nublado Lugo esta mañana pero confiábamos en los pronósticos y esperábamos una etapa de 60 km con buen tiempo.

Gestiones de mantenimiento de las bicicletas nos obligaban a salir a partir de las 10h al recoger la bici de Miguel Ángel. Ha sido todo un acierto pues el día se ha abierto nada más callejear por la muralla de Lugo.

Roman no podía faltar a la cita, lamentablemente ayer se excusó de hacer de anfitrión como solo él sabe pero hoy cuando llevábamos recorridos 5 km nos ha sorprendido con el coche y ha venido a saludar. Todo un detalle. Seguro que coincidiremos en otra ocasión.

El perfil de la etapa marcaba varios repechos, concretamente 7 calculaba el Garmin y sus correspondientes bajadas.

El inicio transcurre por pista asfaltada que nos sorprende al Bull y a mí pues no recordábamos un asfalto tan bueno pero realmente han asfaltado el Camino a la salida de Lugo.

Sin darnos cuenta nos vamos adentrando en frondosos bosques con rápidos sube y baja y alguna trampa de barro / mierda de vaca. Quizás algún tramo se podía haber evitado por camino pero hemos decidido ser fieles al track sobretodo tras la jornada de ayer de transición con la lluvia.

Llegados al Km 35 nos enfrentamos a 5 km de subida a sabiendas que una vez coronado nos dejaremos caer directos a Melide. Un desvío a la izquierda mezclado con los airpods de José hacen que no se percate del desvío y continúa recto. En un principio me paro a pensar donde le llevaría esa pista en caso de seguir pues soy consciente que no lleva el track al dejarme su Garmin tras avería del mío que ha salido delicado el aparato y no le sentó bien el agua de ayer. Lo tengo al sol. 

Tras comprobar que la pista le llevaría a conectar con nosotros seguimos ruta con MA y Adri. Posiblemente ha sido el tramo más espectacular que acababa en el punto más alto de la etapa. Después nos reagrupamos y acabamos el descenso juntos los cuatro hasta la Saleta, a pie de camino Francés y a orillas del río y el puente Romano. Nos hospedamos en una casa antigua toda para nosotros.

Fantas de rigor que se han puesto de moda este año, ducha y a preparar la tarde en Melide donde compiten en tradición de pulpo con Carballino.

Total una etapa sencilla, bonita, rápida y divertida igual que tú Abril, recuerda que tenemos pendiente hacer la etapa de Santander pero esta la haremos algún día juntos.

Tú lo que has de hacer es prepararte, seguir así como eres y sobre todo buscar alicientes y compañías pues seguro que tendrás la suerte que he tenido yo al cruzarme con estos tres personajes. 

A Miguel Angel lo incitamos el año pasado a esta locura y hoy 25 años después está reviviendo aquel camino que hizo cuando yo ni siquiera andaba en bici. 

Adri, allá por el 2013 apareció en un tren vestido de Ayala cuando entrenábamos para la Titan Desert y desde entonces, Yukis, Menorca y Jamón en Cal Varelita, faltaba compartir pedales y lo estamos haciendo. 

El Bull es cubo del parchís, sin cubo se puede jugar pero siempre es mejor con él, no cambia y sus locuras están presentes en cada momento.

Por cierto Abril, las compañías que busques… que no ronquen tanto.

Mañana día especial, se acaba la aventura tras 60 km hasta Santiago y regreso a casa.